FHIR se ha consolidado como uno de los estándares más influyentes para la interoperabilidad en salud a nivel global. Su adopción crece de forma sostenida en proyectos de historia clínica electrónica, intercambio de información clínica, telesalud, monitoreo remoto y uso secundario de datos para la gestión, la investigación y las políticas públicas.
En América Latina y el Caribe, cada vez más iniciativas lo incorporan como base para modernizar los sistemas de información en salud y fortalecer la integración entre actores públicos y privados.
Sin embargo, mientras FHIR avanza como lenguaje común para el intercambio de datos, la participación de las mujeres en los espacios donde se define, implementa y gobierna este estándar sigue siendo limitada, especialmente en la región.
Esta brecha no es solo un problema de representación. Tiene implicaciones directas sobre cómo se diseñan las soluciones, qué problemas se priorizan y qué realidades quedan —o no— reflejadas en los sistemas de salud digitales.
La iniciativa Women on FHIR surge precisamente para responder a este desafío: abrir, fortalecer y sostener la participación activa de mujeres en uno de los espacios más relevantes —y tradicionalmente más masculinizados— de la salud digital contemporánea.
FHIR: mucho más que un estándar técnico
FHIR suele presentarse como un estándar técnico orientado a facilitar el intercambio de información entre sistemas. Y si bien ese es su objetivo inmediato, reducirlo a una herramienta tecnológica es perder de vista su verdadero alcance.
FHIR define cómo se estructuran los datos clínicos, qué información se considera relevante, cómo se interpreta y qué es técnicamente posible construir sobre los sistemas de salud digitales. En la práctica, FHIR condiciona decisiones clínicas, organizacionales y de política pública.
Define qué tan fácil es integrar servicios, escalar soluciones, conectar actores y utilizar datos para mejorar la calidad, la eficiencia y la equidad de la atención.
Por eso, FHIR no es neutral. Como todo estándar, refleja decisiones, prioridades y visiones del mundo. Decidir sobre FHIR —sus perfiles, casos de uso, implementaciones y marcos de gobernanza— es decidir sobre el funcionamiento presente y futuro de los sistemas de salud.
Interoperabilidad y poder: ¿quién está en la mesa de decisión?
La interoperabilidad suele discutirse como una condición estratégica deseable. Pero su importancia se vuelve verdaderamente evidente cuando no existe. La ausencia de interoperabilidad se traduce en sistemas fragmentados, doble carga de trabajo para los equipos, información incompleta y decisiones clínicas tomadas sin el contexto necesario.
En ese punto, la interoperabilidad deja de ser un concepto técnico y se convierte en un problema operativo, institucional y humano.
Sin embargo, detrás de la interoperabilidad hay siempre decisiones:
quién define las reglas, qué estándares se adoptan, cómo se implementan y con qué visión de largo plazo.
Estos espacios de decisión —comunidades de práctica, grupos de trabajo, instancias de estandarización y gobernanza— no son neutros ni inclusivos por defecto. Históricamente, la participación femenina en estos ámbitos ha sido menor, a pesar de que las mujeres tienen una presencia significativa en la atención clínica, la gestión del cuidado, la academia, la investigación y la implementación de sistemas de información en salud.
Cuando las mujeres no están en estos espacios, el riesgo no es solo la inequidad de género. El riesgo es que los estándares y las soluciones interoperables se diseñen desde miradas parciales, sin incorporar suficientemente la diversidad de contextos, disciplinas y realidades que caracterizan a los sistemas de salud de la región.
Women on FHIR: abrir un espacio que históricamente estuvo cerrado
Women on FHIR no nace como una iniciativa simbólica ni como un espacio exclusivo. Nace como una respuesta concreta a una brecha real: la falta de participación activa y visible de mujeres en el ecosistema FHIR.
El objetivo no es “adaptar” a las mujeres a un espacio técnico hostil, sino transformar ese espacio, ampliando quiénes participan y desde qué lugares.
Involucrar a más mujeres en FHIR significa reconocer que la interoperabilidad no se construye solo desde el desarrollo de software, sino también desde la clínica, la enfermería, la gestión, la investigación, la formulación de políticas y la evaluación de impacto.
Women on FHIR promueve una participación diversa y multidisciplinaria, donde mujeres con distintos perfiles profesionales puedan:
comprender qué es FHIR y cómo se utiliza,
identificar desde dónde pueden aportar,
participar activamente en procesos de definición, implementación y gobernanza del estándar.
No se trata de que todas las mujeres programen.
Se trata de que puedan incidir.
Estándares, gobernanza y decisiones estratégicas
Los estándares suelen percibirse como tecnicismos lejanos, pero en realidad son acuerdos comunes que permiten que los sistemas conversen, crezcan y se sostengan en el tiempo.
Un sistema sin estándares puede funcionar de manera aislada, pero difícilmente puede escalar o integrarse a un ecosistema más amplio.
Aquí hay una lección clave para el liderazgo en salud digital:
los estándares no se agregan al final, se exigen desde el diseño.
Cuando se incorporan tarde, los costos son altos: dependencias tecnológicas, soluciones cerradas y proyectos que no pueden crecer ni integrarse.
Exigir estándares —y participar en su definición— no es una tarea técnica secundaria. Es una decisión estratégica que impacta directamente en la sostenibilidad, la equidad y la capacidad de transformación de los sistemas de salud.
Ética, equidad y el riesgo de automatizar desigualdades
La discusión sobre FHIR y la interoperabilidad no puede separarse de la ética y la equidad. Los sistemas digitales no son neutros: reproducen los sesgos de quienes los diseñan, de los datos que utilizan y de las decisiones que los gobiernan.
Si las soluciones interoperables no consideran contextos sociales, brechas de acceso, género, territorio y alfabetización digital, el resultado puede ser la amplificación de desigualdades existentes.
La protección de datos, el uso responsable de la información y la transparencia en la toma de decisiones no son solo requisitos legales; son condiciones básicas para generar confianza y legitimidad.
Aquí, la participación de mujeres en los espacios de interoperabilidad y estandarización se vuelve especialmente relevante. No porque las mujeres “usen mejor la tecnología”, sino porque aportan miradas diversas, sensibilidad ética y enfoque en impacto social, históricamente subrepresentados en los espacios de poder técnico.
El rol de HL7 CAM y el ecosistema regional
Fortalecer la interoperabilidad en América Latina y el Caribe requiere algo más que capacidades técnicas. Requiere liderazgo diverso, enfoque regional y construcción de comunidad.
Desde HL7 CAM, se promueve la democratización del acceso al conocimiento sobre FHIR, el fortalecimiento de capacidades locales y la creación de espacios accesibles y seguros para que más mujeres se involucren activamente en este ecosistema.
Women on FHIR se inscribe en esta visión como una iniciativa estratégica para ampliar la participación y mejorar la calidad de las decisiones en salud digital.
No se trata solo de formar personas.
Se trata de incidir en cómo se construyen los estándares y cómo se gobierna la interoperabilidad en la región.
El webinar Women on FHIR: una puerta de entrada concreta
El próximo conversatorio virtual Women on FHIR es parte de este esfuerzo. No es solo un espacio informativo, sino una invitación abierta a que más mujeres de la región se acerquen a FHIR, conozcan cómo se está utilizando y descubran desde dónde pueden involucrarse.
El webinar busca desmitificar el estándar, visibilizar experiencias de mujeres que ya participan en este ámbito y abrir caminos para una participación más activa y sostenida en interoperabilidad en salud.
Porque la interoperabilidad necesita de la mirada de las mujeres para ser verdaderamente inclusiva, efectiva y sostenible.
Más mujeres en la mesa donde se define el futuro
La interoperabilidad en salud no es solo una cuestión de estándares, arquitecturas o lenguajes técnicos. Es, en esencia, una conversación sobre quiénes participan en la definición de los sistemas que sostienen el cuidado, la atención y las decisiones en salud.
FHIR se ha convertido en un lenguaje común para los sistemas de información en salud. Pero un lenguaje común solo cumple su promesa cuando incorpora la diversidad de voces, experiencias y miradas que habitan los sistemas de salud reales.
Cuando esas voces faltan, los estándares pueden funcionar técnicamente, pero fallan socialmente.
Women on FHIR nace desde esa convicción: que la interoperabilidad será verdaderamente transformadora solo si se construye de manera inclusiva, ética y situada.
Involucrar a más mujeres en este espacio no es una acción simbólica; es una estrategia para mejorar la calidad de las decisiones, reducir sesgos y fortalecer la gobernanza de la salud digital en la región.
El desafío está planteado.
La puerta está abierta.
La interoperabilidad del futuro se está construyendo hoy.
Y necesita de más mujeres en la mesa.
Las opiniones, análisis y conclusiones expresadas en este artículo son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente la posición oficial de la Afiliación HL7 Centroamérica y República Dominicana, su Directorio Asesor, sus representantes nacionales ni sus miembros. HL7 CAM publica estos contenidos con el fin de promover el intercambio técnico y el desarrollo de capacidades en interoperabilidad en la región. Para mayor información, puede comunicarse a info@hl7cam.org.